domingo, 31 de marzo de 2013

Tarde de galletas

Ya volvió la lluvia, así que nada mejor que entretenerse haciendo pastitas de té. Ayer vi la receta en la tele, creo que en Canal Cocina; seguí las indicaciones paso a paso y salieron estupendas, lo único que le cambiaré la próxima vez que las haga, será el chorrito de limón por unas ralladuras.

Ingredientes:


  • 300 gr de harina.
  • 200 gr de mantequilla.
  • 125 gr de azúcar.
  • ralladuras de limón  (yo le puse un chorro y no le va bien tanto limón).
  • 1 clara de huevo.
  • Mermelada.
  • Azúcar glass.
  • Horno a 210 grados. 
Preparación: 
Se pone  en un cuenco  la harina, la mantequilla  -en trozos pequeños para que se mezcle rápido y bien-, el azúcar, ralladuras de limón  y la clara del huevo, y se amasa hasta que no quede harina en el cuenco.  
Se mete la bola en la nevera un ratito (diez minutos es suficiente).
Trabajar la masa:
 Coger trozos de la  bola; enharinar la mesa; aplastar el trozo de masa y ponerle un pelín de harina. Estirar con el rodillo hasta formar una pasta muy fina (debe resbalar al estirarla, si se queda fijada se romperán las galletas al sacarlas).
Con el borde de una copa, se cortan los medallones  por pares; uno se deja entero  y con "algo más fino" (un tubo de algo, un dedal, etc) , se hacen los tres agujeritos al otro medallón. 
Se coloca en la bandeja del horno un  papel parafinado y se ponen  los medallones durante diez minutos. Ojo, no deben tostarse, tienen que estar blancos. Cuando los sacamos parece que  están un poco blandos, pero en cuanto enfrían se endurecen rápidamente. 
Una vez fríos, se cubre el medallón entero con un poco de mermelada y se le coloca encima la galleta con los agujeros. 
Después se espolvorea un poco de azúcar glass. 
¡LISTOS PARA TOMAR CON UN BUEN TÉ!

Feliz domingo.


Limpieza, trasplantes y plantaciones.

¡Por fin pudimos limpiar, cortar, plantar....! El tiempo nos dio dos días de tregua, ideales para poder plantar, podar y , sobre todo, limpiar porque estaba todo tremendo. En estos momentos está empezando a llover, pero ahora no importa ya!
 Las tinajas con tulipanes cubren el hueco que dejó el tronco de manzano que había en medio a modo de escultura. El pobre estaba ya completamente podrido.
 Más tulipanes.
 La diosma que le regalaron Begoña y Maruchi  a mi marido;  y los rosales enanos que me regaló la madre de Candela.
 Una vieja azalea que recuperamos. La pobre estaba en un rincón y no dábamos un duro por ella. Espero que se restablezca bien.

Estas plantitas minúsculas son tagetes de las semillas que cayeron el año pasado al lado del rosal. Ahora formarán el límite de la bordura. 

El dafne de Maruchi y Begoña. Lo plantamos cerca de la puerta para que nos regale con su olor cuando esté en flor.  Ya tuvimos uno, pero un buen día se secó y no pudimos hacer nada.
Dividimos las hostas y también hicimos una bordura con ellas, en este momento no tengo fotos. Si se acomodan bien, enmarcarán un pasillo precioso. !Habrá que esperar!
Feliz domingo.

martes, 26 de marzo de 2013

Una historia llena de lupinos.


Cuando empiezan a asomar los lupinos siempre me repito con la misma historia, pero creo que es interesante dar a conocerla y disfrutarla con los más pequeños. 



 COONEY, Barbara.  La señorita Emilia (Miss Rumphius, 1982).  Ekaré (1992).

Es un libro con el que mi hija (con 5 años) y yo  nos recreábamos en su lectura. Ella decía que quería ser como la señorita Emilia. A estas alturas de la vida creo que puedo decir que " también está cumpliendo sus sueños" y eso me llena de satisfacción. 
Carmen Emilia, la protagonista de la historia, vivía en una ciudad al lado del mar. Su abuelo había llegado de América tiempo atrás y se dedicaba a hacer mascarones de proa; también pintaba cuadros de veleros y de tierras lejanas. Emilia le ayudaba a pintar los cielos. 
Por la noche, sentada en sus rodillas, la niña escuchaba los cuentos  que su abuelo le contaba, historias  del  otro lado del océano que alimentaba los sueños de Emilia. Después de la lectura, ella   afirmaba con mucha rotundidad que de mayor iría a  visitar aquellas  tierras y , de anciana, viviría al lado del mar. Su abuelo además le decía que debería hacer una tercera cosa, "debes hacer algo para que el mundo sea más hermoso". 
Y así fue , cuando se hizo mayor,  Emilia viajó por todo el mundo ;  de anciana,  se retiró a su casita al lado del mar y construyó un pequeño jardín donde sembró lupinos y con las semillas que fue obteniendo plantó lupinos por todas partes, convirtiendo el lugar donde vivía en un hermoso paraíso para la vista. 

Es una historia preciosa que habla de la libertad, de los sueños, de la independencia de la mujer, del amor por la naturaleza, del arte y de la importancia de la lectura compartida en edades tempranas. Merece la pena regalárselo a nuestros pequeños. 
Feliz día. 

Los tulipanes están en flor.

Este año planté un montón de tulipanes, no me acuerdo exactamente de la cantidad, pero puedo decir decir que fueron muchos más que otros años anteriores.
 Lo pasaron fatal porque llovió demasiado, por lo que muchos se ajaron en cuanto florecieron.
 Los que planté alrededor de la casa fueron los que peor suerte corrieron; apenas florecieron, aproximadamente,  una docena de los 60 bulbos que planté por allí.
El tiempo no les acompañó. ¡Es una lástima!

Un regalo de Noli.

Estas son las plantas que me mandó Noli este fin de semana: un rosal trepador y varios iris. ¡Gracias, Noli!
Te estoy preparando unas macetas con lupinos. ¡Espero que queden muy bonitos en tu jardín!
Un abrazo.