Los domingos, como hoy, toca limpieza: limpiamos muy bien el gallinero con la manguera y un cepillo, lavamos todos los utensilios (comederos, perchas...) y colocamos paja nueva dentro y fuera. Mientras lo hacemos ellas salen a picotear y se lo pasan estupendamente; cantan con más brío y mejor, se distinguen perfectamente sus cantos cuando están en libertad y cuando están encerradas. ¡La libertad es vital para todos los seres vivos, no sólo para el hombre!
Hoy Paca, una de mis gallinas, hizo de las suyas. Se coló en el sembrado de las nabizas y arrancó unos cuantos pies, aquí estoy yo poniéndolos en su comedero para que, por lo menos, el estropicio no haya sido en vano.
Paca es tremenda y ya apuntaba maneras el primer día que llegó a casa. Le pusimos Paca porque nos pareció un nombre con carácter y creo que acertamos; a pesar de todo me gusta ese punto de rebeldía que tiene. Es inconformista por naturaleza, todos los días se rebela cuando llega la hora de retirarse, para ella nunca es tarde; también lo hace cuando las dejamos sueltas y llega la hora de entrar al gallinero; no pone tantos huevos como las demás... pero parece muy inteligente. Aunque me da un poco de guerra, me gusta.
Así queda la zona de dormir y el ponedero después de la limpieza.
Este es el comedero, con su maíz.
¡Feliz domingo!