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domingo, 6 de mayo de 2007

MI JARDÍN




Mi aficción a la jardinería viene de mi infancia, tal vez porque nací en un pueblo donde todas las casas tenían un huerto. En él coexistían hortalizas, verduras y flores y el conjunto de esta mezcla tenía un encanto incomparable. Era muy común encontrarse un rosal despistado trepando a lo largo de la baranda de la escalera exterior, que daba acceso al único piso de la casa. Y no era difícil ver aromáticas mathiolas, simples margaritas, violas y pensamientos en todos ellos...


Recuerdo la multiplicidad de olores que traía consigo la primavera, así como el olor insistente y recio de la tierra húmeda durantes los cortos días de invierno; del otoño,  recuerdo las innumerables tonalidades de rojos y amarillos, la tenue luz del atardecer y una extraña sensación de melancolía a la caída de la tarde; del verano,  recuerdo el calor pegajoso, el silencio de la siesta de la tarde, el viento cálido del sur y un sabor amargo a mar y sal.


Crear un jardín rústico era mi meta y, entre mis preferidos , los jardines ingleses ocupaban el primer puesto así que me rodeé de un montón de libros sobre la obra de Gertrude Jeckill, y también de todos aquellos en los que en su portada aparecía la palabra "rústico"..., y así empezó todo...
Cuando emprendí el proyecto de mi jardín los comienzos fueron duros,  porque a pesar de saber lo que quería, no sabía como llevarlo a cabo. Tenía muchas imágenes en la cabeza, muchos rincones dibujados en mi memoria pero me faltaban muchos conocimientos prácticos para ponerlo en marcha.

Después de diez años de trabajo constante, gratificante a veces y tremendamente desesperanzador otras, los resultados son los que podeis ir apreciando a lo largo de este blog. Tengo que decir que , al final, no tengo un jardín "rústico",  porque hay elementos que no se corresponden con su definición y estilo; pero tengo "mi jardín", hecho a mi imagen y semejanza, y eso me satisface.

No puedo terminar sin aclarar que vivo en un pueblo de clima atlántico donde la lluvia es permanente en el invierno, los veranos son suaves y el terreno es principalmente ácido; ya que hablar de jardines,  sin especificar estas variables,  es como dibujar palabras en el aire .
Espero que disfruteis viéndolo crecer y que, de alguna manera, os sirva de ayuda.
María José