


Las cosas más sencillas a veces nos traen de la mano grandes sorpresas, y así me sucedió a mi un buen día en el que estando curioseando en una librería de la zona unos libros para mi hija, que en aquel entonces era pequeña, me llamó la atención uno de ellos que se titulaba "La señorita Emilia" de Barbara Cooney (Editorial Ekaré).La historia, por lo que se podía deducir de las ilustraciones, podríamos situarla a principios del siglo XX y contaba las andanzas de una mujer de espíritu muy avanzado para la época. No voy a desvelar el contenido pero sí decir que los lupinos formaban parte del argumento... En fín, que me enamoré de la historia y de las flores y empecé a buscar por todas partes semillas de lupinos; a pesar de que la búsqueda fué infructuosa no desistí y me hice a la idea de que algún día, en alguna parte aparecerían... Y así fué, un buen día, participando en un foro de plantas una forera de Canadá hablaba de sus lupinos así que no dudé en pedirle unas cuantas semillas. Ahora en mi jardín los lupinos ocupan un lugar relevante y muy pronto también crecerán otros lupinos que , esta vez, llegaron desde Argentina...